Artículo

Efectos de las Drogas Ilegales en el Corazón

Última actualización: July 20, 2022

El abuso de drogas ilegales y las adicciones son problemas muy graves que pueden afectar a personas de todas las edades, desde adultos hasta bebés que son hijos de madres que consumen drogas. Las drogas ilegales son aquellas que se venden, a menudo con fines recreativos, aunque no estén aprobadas legalmente. Suelen ser peligrosas, y muchas de ellas causan problemas a la salud, sobre todo enfermedades en el corazón. El tipo de complicaciones cardíacas que puede sufrir una persona depende de la droga y otros factores asociados. Estos problemas pueden incluir un deterioro de la función cardiovascular, alteraciones en el ritmo cardíaco como la bradicardia y la taquicardia, insuficiencia cardíaca, o incluso la muerte.

Opio

El opio es un narcótico altamente adictivo conocido ampliamente en la historia. Proviene de una flor denominada papaver somniferum, a la que los sumerios llamaban “la planta de la alegría” ya en el año 3400 a.C. Al igual que la heroína, es un opiáceo; sin embargo, es un opiáceo en su forma más cruda. Procede de la savia de la semilla de la amapola real, que es un líquido lechoso. La exposición al aire permite que el opio cambie permitiendo que se haga duro y de color marrón oscuro o negro. En este punto, puede fumarse o ingerirse por vía oral. Es muy similar a la heroína en el sentido de que aquella persona que lo consume suele sentir alivio de la ansiedad o el dolor y puede experimentar una mayor sensación de relajación. Estos efectos suelen durar unas 3-4 horas. El consumo excesivo y prolongado de opio puede provocar una tolerancia a la droga. Con el tiempo, los efectos secundarios pueden incluir un deterioro de la coordinación, mayor ansiedad, deterioro mental, pérdida de peso, náuseas, deterioro de la visión y estreñimiento. Fumar opio también puede provocar daños a largo plazo en el corazón, los pulmones, el hígado y los riñones. En caso de sobredosis, puede producirse un colapso circulatorio, convulsiones, coma y la muerte por insuficiencia respiratoria. El consumo de opio puede afectar al corazón generando bradicardia, sin embargo, en caso de sobredosis ocurre lo contrario y puede provocar una falla cardíaca.

Para obtener información sobre otros fármacos cardiovasculares que se utilizan clínicamente, consulte nuestros cursos de soporte vital avanzado. Proporcionamos formación para sobre soporte vital.

Heroína

La heroína es una droga derivada del opio que está elaborada a partir de la morfina pero es de dos a cuatro veces más fuerte. En sus diversas formas, esta droga puede inyectarse por vía intravenosa, inhalarse o fumarse. Los efectos a corto plazo de la heroína incluyen la euforia y un estado de relajación, que son los que atraen a ciertas personas a consumirla ilícitamente. Otros efectos a corto plazo son la sequedad de boca, bradicardia y bradipnea, el deterioro del estado mental -que a menudo oscila entre el estado consciente e inconsciente, debilidad muscular, infecciones cutáneas y la formación de cicatrices a lo largo de las venas debido a las inyecciones constantes. Los efectos a largo plazo del consumo de heroína son la adicción, el colapso venoso, abscesos, disminución de la función hepática, un riesgo elevado de presentar enfermedad o insuficiencia renal y un mayor riesgo de infecciones de transmisión hemática, como la hepatitis B, C y el VIH. Esta droga también afecta al sistema inmunitario del organismo, dejándolo más vulnerable a enfermedades como la tuberculosis y la neumonía. Los consumidores crónicos de heroína también tienen mayor riesgo de desarrollar edema pulmonar y empiema. Los efectos cardiovasculares incluyen infecciones bacterianas de los revestimientos de los vasos sanguíneos y valvulopatías cardíacas. Los consumidores adictos pueden experimentar vómitos, diarrea, mialgias y osteomielitis cuando intentan desintoxicarse, lo que puede provocar una recaída si no se trata adecuadamente. El riesgo de sobredosis y muerte por heroína es bastante alto. Las tasas de mortalidad han aumentado debido al reciente resurgimiento de la popularidad de esta droga en Estados Unidos y en todo el mundo.

Cocaína

La cocaína es un supresor del apetito y una potente droga estimulante que procede de la planta de la coca, de la que deriva su nombre. La cocaína se suele consumir por vía oral (frotándola en las encías), nasal (inhalación, esnifar o snorting), intravenosa o pulmonar. A veces se procesa y se convierte en una roca cristalizada, también conocida como crack, que luego se calienta y se fuma. Se utiliza por la variedad de efectos inmediatos que produce, como delirios de supremacía, euforia, aumento de la energía y estado de alerta. A medida que estos efectos desaparecen, pueden aparecer la ansiedad y la paranoia, así como un aumento de la temperatura corporal, taquicardia, hipertensión, y disnea. El consumo prolongado de cocaína no sólo puede provocar adicción, sino también deshidratación y sequedad de la mucosa oral, lo que puede provocar daños en los dientes. La insuficiencia renal, las enfermedades autoinmunes como el lupus, las úlceras gastrointestinales graves, una mayor posibilidad de contraer enfermedades de transmisión hemática, desnutrición y accidentes cerebrovasculares son otros riesgos que conlleva el consumo prolongado de cocaína. El riesgo cardiovascular está asociado con ateroesclerosis y cardiomiopatía dilatada. El aumento de la presión arterial provocado por la cocaína puede desencadenar un infarto. En algunos casos, también puede provocar un ritmo cardíaco irregular o arritmia, que puede ser mortal. La cocaína es especialmente perjudicial para el corazón porque conlleva el riesgo de infartos esporádicos en los pequeños vasos del corazón. Además, interfiere con los betabloqueadores, que son fármacos utilizados en trastornos del ritmo cardíaco.

Metanfetamina

La metanfetamina, o meth, es una forma de estimulante y afrodisíaco que está químicamente relacionada con los medicamentos que los médicos utilizan para tratar problemas como el trastorno por déficit de atención y la obesidad. La metanfetamina se suele consumir inhalada, ingerida, inyectada o fumada. El uso recreativo se debe a la variedad de efectos que ofrece la droga, como la euforia, el aumento del deseo y la función sexual, la elevación del estado de ánimo y el aumento de la concentración, el estado de alerta, la energía personal y la resistencia. Los efectos secundarios nocivos incluyen, entre otros, nerviosismo e hiperactividad, presión arterial excesivamente alta o baja, diarrea o estreñimiento, y ritmos cardíacos rápidos/irregulares. También puede provocar psicosis, irritabilidad, depresión, inquietud e incluso pensamientos suicidas. Además del alto riesgo de adicción, los daños a largo plazo incluyen daños en los dientes debido a problemas de sequedad de la mucosa oral, una mayor probabilidad de contraer la enfermedad de Parkinson e incluso daños cerebrales. El consumo de metanfetamina también puede causar insuficiencia cardíaca congestiva, arritmia, miocardiopatía y los vasos sanguíneos a través de la inflamación. Esta droga ilícita no sólo reduce el flujo sanguíneo a los órganos vitales y al propio corazón, sino que también acelera el ritmo cardíaco, lo que supone un estrés para el corazón y eleva aún más el riesgo de insuficiencia cardíaca o de accidente cerebrovascular. La metanfetamina se produce a veces en “laboratorios de metanfetamina” utilizando medicamentos de venta libre para el resfriado y la tos que incluyen efedrina, pseudoefedrina y fenilpropanolamina. Dado que la metanfetamina ha sido el principal problema de drogas en muchos estados de EE.UU., se puso en marcha la Ley de Lucha contra la Metanfetamina en 2005 para ayudar a reducir la producción de esta droga ilegal limitando la cantidad de medicamentos para el resfriado y la tos que se pueden vender a una persona en un solo día. Por eso también se exige una receta para el consumo de estos medicamentos, ya que las farmacias deben llevar un registro de las compras realizadas.

Flunitrazepam

El flunitrazepam o rohypnol es un potente depresor del sistema nervioso central que suele denominarse “droga de la discoteca” o “droga de la violación”. Estos comprimidos blancos también se denominan con frecuencia “roofies”. Es inodora e incolora, y se le ha dado la etiqueta de droga de violación porque puede introducirse fácilmente en una bebida con el fin de agredir sexualmente a una vícitima. Los efectos de la droga pueden sentirse en cuestión de minutos y pueden durar hasta ocho horas. La víctima suele recordar poco o nada de lo sucedido. También se utiliza como sedante para provocar el sueño y reducir la ansiedad. Tiene muchos efectos secundarios, como dificultad para respirar, dificultad para hablar, dolor de cabeza, vómitos y náuseas, cambios de humor y pérdida de memoria. Una persona bajo los efectos del rohypnol parecerá estar muy borracha y a menudo perderá el conocimiento unas dos horas después de haber ingerido la droga. Cuando se combina con otras drogas, en particular con las depresivas, puede afectar al corazón provocando una grave bradicardia que puede provocar un fallo cardíaco. En casos extremos, el rohypnol puede provocar el coma o la muerte. Los efectos a largo plazo de su consumo, para aquellos que la usan de forma recreativa, incluyen la dependencia física y psicológica. Al desintoxicarse, el usuario sufrirá síntomas de abstinencia como alucinaciones, confusión, dolores de cabeza y posibles convulsiones.

LSD

La dietilamida del ácido lisérgico, o LSD, es una potente droga ilegal derivada del cornezuelo de centeno que, cuando se consume, altera la percepción de la realidad. Clasificada como alucinógena, la droga se toma en forma de pastillas o cápsulas. En forma líquida, el LSD puede colocarse en pequeñas cantidades en objetos como sellos, hojas de gelatina o pequeños cuadrados de papel. Una vez que el medio se ha secado, el usuario lame o traga el LSD del sello, papel, etcétera. La droga afecta al corazón provocando un taquicardia e hipertensión. Si la dosis es lo suficientemente alta, puede producirse un infarto, que puede provocar la muerte. Además de cómo afecta al corazón y provoca alucinaciones, hay otros efectos secundarios del LSD que incluyen pérdida de apetito, sequedad bucal, sudoración, aumento de la temperatura corporal, cambios drásticos del estado de ánimo y dilatación de las pupilas. Los efectos a largo plazo del LSD incluyen recuerdos vívidos sin tomar la droga y suelen ocurrir en momentos de mucho estrés, problemas de memoria y posible paranoia.

Éxtasis

La MDMA, conocida por su nombre en el mercado, éxtasis o XTC, es una droga empática o psicoactiva en la que los consumidores recreativos confían para producir un estado emocional alterado. Suele consumirse en forma de pastillas o cápsulas. Sin embargo, algunos pueden esnifar (inhalar) el polvo o tragarlo en forma líquida. Los efectos positivos del consumo de esta droga incluyen la euforia, una menor sensación de ansiedad, un comportamiento extrovertido, un estado de ánimo positivo, intimidad y alucinaciones. Algunos de los efectos secundarios negativos que conlleva el consumo de éxtasis son la depresión, la paranoia, la fatiga, la ansiedad, la irritabilidad, la pérdida de apetito, el insomnio y el rechinar excesivo de los dientes. La falta de hidratación durante el uso de la droga, especialmente combinada con el consumo de alcohol, puede provocar hipertermia. Las palpitaciones, la taquicardia, la cardiomegalia y la hiper o hipotensión también pueden ser consecuencia del consumo de éxtasis, lo que puede provocar un fallo cardíaco. También pueden producirse daños físicos en el corazón, hipertensión pulmonar, ataques cardíacos graves, derrame cerebral, daño hepático y renal como consecuencia del éxtasis. Además, el éxtasis que se vende como “Molly” puede estar compuesto por otras drogas, como sales de baño, cocaína, ketamina o medicamentos de venta libre para la tos. En este caso, si se mezcla con MDMA o alcohol, existe un mayor riesgo de muerte potencial.

Catinonas sintéticas (Sales de baño)

Las catinonas sintéticas, también conocidas como “sales de baño”, son la última droga que ha salido al mercado. Las “sales de baño” no son un producto de baño, como su nombre podría dar a entender. Se trata de una sustancia psicoactiva peligrosa relacionada químicamente con la catinona, un estimulante que se encuentra en la planta del khat, originaria de África oriental y el sur de Arabia. El ingrediente más común que se encuentra en las “sales de baño” es la metilendioxipirovalerona, aunque también es frecuente encontrar mefedrona y metilona. Esta sustancia, en forma de polvo blanco o marrón parecido al cristal, se suele consumir fumándola, tragándola, inhalándola o inyectándola. Las catinonas sintéticas pueden producir efectos secundarios como epistaxis, tensión muscular, náuseas, confusión, diaforesis, desinhibición, ansiedad y depresión. Muchas veces se han producido efectos secundarios más graves en los usuarios, como violencia extrema, paranoia, delirio agitado, hipertermia, convulsiones y shock. Los efectos cardiovasculares pueden incluir hipertensión y taquicardia, hipotensión (presión arterial baja), dolor en el pecho, arritmia (latidos irregulares del corazón), infarto de miocardio (ataque al corazón) o paro cardíaco. También pueden producirse efectos a largo plazo, como la rabdomiólisis, insuficiencia renal, daño hepático y encefalitis

Última revisión y actualización por el 19 de julio de 2022

Es médica general y trabaja en un laboratorio de virología e inmunovirología, buscando la respuesta arboviral en modelos celulares.

¿Te resulto útil este artículo?